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Darián Stavans: Blog

35. Maya

Posted on February 2, 2011 with 2 comments

Tuve una perra labrador por doce años, se llamaba Maya. Mi esposa la trajo a la casa cuando tenía dos meses, se la dio un amigo. Debo admitir que no quería involucrarme en situaciones de esa naturaleza en esos momentos porque nos acabábamos de cambiar de casa, y la remodelación de la misma había costado dinero, esfuerzo y energía, por lo que mi esposa la trajo a escondidas (me imagino que suponen porqué…jeje). Recién se la dio éste amigo, la tuvimos que dejar encargada con mi suegra por unos días ya que hicimos un viaje al sureste mexicano atendiendo una gira de conciertos de piano. Es por eso que la perra llevaba el nombre de Maya. Se lo escogimos manejando de un lugar a otro, en ese paradisiaco lugar de las costas mexicanas, la Riviera Maya, cuna de la cultura Maya.

La perra empezó a crecer. Ya se pueden imaginar el primer año y medio la sobrevivencia y el ritual cotidiano mientras tan noble criatura alcanzaba la edad suficiente para dejar de destrozar la casa. Creo que la destrozó tres o cuatro veces casi por completo; remodelaciones tras remodelaciones, cambios de alfombras y demás adornos que rompió, se comió y volvió a romper.

Así la perra alcanzó su edad adulta. Al año y medio casi dos años era ya una perra labrador hermosa, alta, noble, inteligente, fuerte, leal y muy cariñosa. Los perros labradores tienen muchas cualidades. De hecho son los favoritos de muchos entrenadores porque tienen habilidades únicas que los distinguen, como muchas que acabo de mencionar, entre otras.

Maya era una perra muy popular por su alto grado de belleza. Todos la identificaban de inmediato. Reaccionaba rápidamente al cariño y más de uno decía que tenía comportamientos casi humanos porque era muy viva, de rápido aprendizaje, obediente, y además, de mirada dulce y tierna.

En una ocasión, mi esposa realizó un viaje de trabajo lejos de la Ciudad de México. Aproveché esos días para componer la música que contiene mi producción discográfica Poética, conformada por ocho temas musicales. Comenzaba a componer sentado frente al piano temprano por la mañana y terminaba por la noche; se me iban las horas volando, pero a la vez, tuve la oportunidad de concentrarme y el avance musical fue veloz. Era la primera vez que vivía algo así; Maya, todo el tiempo estaba conmigo junto al piano, escuchando y compartiendo el proceso de la creación musical, que no es el mismo que escuchar la producción terminada. Como si ella estuviera componiendo la música junto conmigo, como si estuviera entendiendo cada frase y cada fraseo musical, Maya participó en cada compás escrito que conforma la música de Poética. En ocho días de concentración casi absoluta terminé de escribir el manuscrito musical, la partitura.

Maya llegó a su madurez. Compartía con nosotros la vida entera, era una gran compañera. Salíamos con ella a pasear, en ocasiones hasta dos veces al día. Mi esposa le compraba su helado que gozosamente comía al lado de los nuestros. Veía películas en la televisión junto a nosotros, y su mirada reflejaba un algo como si entendiera la trama. De vez en vez pedía respetuosamente de comer junto a la mesa del comedor para compartir algún alimento que le podíamos ofrecer. Pero lo que más disfrutaba Maya, lo que la hacía distinta a todos sus demás comportamientos, era cuando yo ponía a tocar el disco de Poética. Se recostaba inmediatamente junto a mí, estiraba sus manos y patas, y se dejaba adentrar en la conducción musical de principio a fin. Nada la interrumpía, nada permitía ella que la interrumpiera.

Suelo escuchar mucho éste disco Poética porque es uno de mis favoritos. Uno se identifica más o menos con ciertos trabajos que uno realiza, y éste, es uno de ellos; es por ésto que Maya tuvo muchas oportunidades de escuchar Poética. Siempre, recostada junto a mí.

La música de Poética y Maya fueron, son y serán una mancuerna universal; en mi mente y en mis emociones como estoy seguro que en las de ella también. Se creó un vínculo único, expresivo, bondadoso, como una historia de amor.

Un día Maya enfermó. Sabíamos que estaba mal de salud, pero no pensamos, ni queríamos imaginar, el vertiginoso desenlace de su final, que para ser honesto, fue muy triste. Le dimos lo mejor de nosotros a través de esos doce años y bueno, ella, no dio mucho más de lo que uno puede esperar de una perra. Todo aquello ha quedado grabado en nuestros recuerdos y en nuestros corazones para toda la vida.

Yo tomé la decisión de llevar a Maya a su final; mi esposa no podía, es muy difícil, lo reconozco, pero Maya ya no podía dar ni un paso más, nos pedía a gritos (con su silencio) que le diéramos paz, otorgándole el desenlace de su existencia. El 6 de septiembre de 2009 murió. Me comuniqué con su veterinario y programé su partida para las seis de la tarde. Había sido un año que inusualmente no había llovido en México y durante meses clamábamos por agua. Ese día a las seis de la tarde en punto cayó el primer y casi último diluvio del año, lleno de relámpagos y truenos, como si el Cielo llamara con justicia a su alma, puntualmente, cuando Maya vivía su último suspiro. Todo el día, un domingo recuerdo, estuve al lado de ella, acariciándole su rostro y de fondo escuchando el disco de Poética que nos acompañaba compás por compás a los dos. No es fácil dejar ir a un perro así. Sin embargo el hecho de haber escuchado junto con ella Poética durante más de seis horas aquel día, me dejó a su alma impregnada en mi cuerpo, y a su cuerpo, Dios se lo llevó…

Cada 6 de septiembre escucharé Poética. Es prácticamente reciente su partida; solamente una vez lo he experimentado, pero ahora que recién lo hice, me sentí tan bien, tan cerca de ella, que me inspira nuevamente.

Cada nota musical de Poética es de Maya, y de Maya será para siempre…

Darián Stavans.

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34. Definición de Arte

Posted on January 29, 2011 with 1 comment

Obra Plástica de Roberto Cortázar

Desde hace tiempo atrás me atreví a dar una definición personal de arte: “El arte es todo aquello que prácticamente no sirve para nada”. Esta definición mas que platicarla o compartirla con colegas, la pensaba, mientras cursaba mis Licenciaturas en Piano y en Composición Musical así como también después, durante la Maestría en mis paseos por la ciudad de Boston en Estados Unidos.

Históricamente es bien conocido que las Bellas Artes se dividen en seis: arquitectura, escultura, pintura, literatura, danza y música. Por otro lado, los griegos antiguos dividían las artes en superiores y menores, siendo las artes superiores aquellas que permitían gozar las obras por medio de los sentidos superiores, (vista y oído), con las que no hacía falta entrar en contacto físico con el objeto observado; las Bellas Artes eran seis: arquitectura, escultura, pintura, música, declamación y danza; la declamación incluía a la poesía, y con la música se incluía al teatro; esa es la razón por la que el cine es llamado a menudo hoy por hoy, el séptimo arte.

Retomando mi definición que “el arte es todo aquello que prácticamente no sirve para nada”, entro a menudo en conflicto al plantearlo de ésta manera, con la arquitectura, porque de todas las artes (históricamente seleccionadas), es la única que sí sirve prácticamente para algo. Mucho se debate sobre el tema, y en la medida en que el tiempo pasa, la forma de seleccionar el arte, forzosamente tendrá que ir variando al incluirse nuevas tendencias y/o formas de expresión.

Yo sigo fiel a la idea de que “el arte es todo aquello que prácticamente no sirve para nada”, y cuando me refiero prácticamente quiero ser muy claro en el entendido de que antes de que el arte tenga cualquier aplicación y/o negociación de mercado, no cumple ninguna función práctica en su concepción original.

Imaginemos entonces la inmensidad de posibilidades y funciones que el arte cumple al no ser concebido bajo ningún fin práctico. Somos la única especie animal en el planeta capaz de hacer arte. Es cierto que algunas especies animales son creativas en decorar sus nidos elaboradamente o atraer a sus parejas a través de estéticas elevadas, pero en tal caso, cumplen una función práctica.

Entonces ¿Qué es el arte?, ¿Para qué nos sirve?, ¿Cuál es su objetivo y/o su finalidad si no es práctica?. Ahí se encuentra la respuesta: nos nutre para todo lo demás. Gracias a que el arte sacia nuestras necesidades emocionales y espirituales, gracias a que acaricia nuestras almas y alimenta nuestra espíritu, estamos listos para resolver todos los dilemas prácticos que la vida nos presenta.

¿Qué haríamos como seres humanos sin arte?; estoy seguro que lo crearíamos de inmediato porque tenemos la capacidad como especie de hacerlo, y además, es nuestro balance interior, son las respuestas existenciales que prácticamente no encontramos por más que resolvamos y concretemos dilemas, materialicemos eventos y nos desarrollemos personalmente. Si no fuera por el arte, en cualquiera de sus formas de expresión, nuestra brújula estaría perdida, nuestras almas desorientadas y nuestra vida emocional casi rota.

Es cierto, “el arte es todo aquello que prácticamente no sirve para nada”, pero gracias a él somos la especie que somos, la que nos distingue de las demás y la que aunque hambrientos siempre por entender nuestro origen y desenlace en éste cosmos, en éste tránsito por la vida incomprensible por nuestra razón, nos cae como un bálsamo que acaricia nuestra piel, que penetra nuestros poros, se cuela por nuestros ojos y oídos hasta llegar al alma, ese rincón escondido tan sensible, preciado y delicado que todos tenemos, que todos cuidamos y debemos enaltecer, ya que día a día dicta nuestra dirección por el deambular de nuestra productividad y así dibuja "prácticamente" las rutas cotidianas de nuestra insaciable existencia…

Darián Stavans.

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33. Estética de las Creencias

Posted on January 20, 2011 with 0 comments

Tulum

He viajado relativamente poco a lo largo de mi vida. Soy más un viajero interior que un viajero exterior. Sin embargo cuando lo hago, procuro que los viajes sean además de placenteros y/o productivos, introspectivos y reflexivos.

En los últimos años he tenido la oportunidad de viajar con frecuencia a tres lugares; uno es la ciudad de Houston Texas, el otro es el tesoro urbano de Oaxaca y por último en la Riviera Maya, Tulum.

En la ciudad de Houston existe un circuito cultural que ha sido patrocinado a lo largo de los años por la familia De Menil, iniciado por la coleccionista franco-americana Dominique De Menil. Este circuito consta principalmente de un museo en donde se exhibe de manera permanente la colección privada de arte de la familia De Menil. A un costado del museo, además de la galería del pintor norteamericano Cy Twombly (también de la familia De Menil) se encuentra The Rodko Chapel, una edificación por mas moderna, comisionada por John y Dominique De Menil al artista norteamericano Mark Rodko; es un recinto sagrado, conceptual y contemporáneo. Del lado izquierdo de ésta capilla, se encuentra The Byzantine Fresco Chapel, una arquitectura también financiada y patrocinada por la familia De Menil para enaltecer un fresco bizantino; de hecho ésta edificación fue el último proyecto construido por Dominique de Menil en el año de 1997.

La ciudad de Oaxaca, patrimonio de la humanidad, posee como centro religioso a la coloquial Catedral de Santo Domingo, ubicada en las calles de Macedonio Alcalá, a unas cuadras de la alameda central.

Tulum, al día de hoy, son las únicas pirámides descubiertas que además de ser un centro ceremonial de la cultura Maya, se encuentran a la orilla del mar.

¿Que tienen éstos sitios en común?; son profundamente hermosos, bellos y estéticos. “The Rodko Chapel” y “The Byzantine Chapel” son dos de los recintos artístico-religiosos más plenos que haya conocido. Ambos, cada uno con su carácter bien definido; el primero un reto conceptual y el segundo un reto arquitectónico, ofrecen al público una invitación a la paz, a la espiritualidad y a la reflexión. Por otro lado, la Catedral de Santo Domingo en Oaxaca, es un recinto exquisito, los dorados brillan por doquier, se escuchan cantos y voces de cada ángel que adorna aquel lugar. Y finalmente Tulum, basta con pararse a lo alto de la pirámide mayor y mirar hacia ese mar azul que solamente la Riviera Maya puede ofrecer, para sentir su gesto de bondad, su mágica intersección entre la espiritualidad y la espontaneidad.

Me pregunto: ¿Se necesitan las diferencias de credo para elevarse tan alto? o ¿Uno es capaz de elevarse y compenetrarse en los rincones más sublimes del alma, en la espiritualidad más subjetiva en cualquiera de éstos sitios maravillosos?; yo pienso que sí; trasciende uno su propio credo, su propia religión; uno adopta y adapta éstos paisajes al mundo místico de cada uno de nosotros, en donde nuestras propias formas y tiempos logran un novedoso ritmo de creación y abstracción.

Claro está que para tal propósito tenemos que creer que Dios es un invento del hombre; de lo contrario sería impensable adaptar éstos sitios a nuestras propias creencias (salvo algunas emergencias). Si uno es de esos que creen que Dios es un invento del hombre, encuentra la exquisitez y el placer de los sentidos elevado a la máxima estatura en cada uno de éstos sitios.

¿Qué es lo que nos dicen éstos lugares?; ¿A qué y/o a dónde nos invitan?; en mi opinión, nos conducen a la “Estética de las Creencias”, en donde no existen las barreras y/o las diferencias religiosas. Son tan hermosos los recintos y los íconos ahí representados a través de la belleza, de la estética misma y de la búsqueda artística y espiritual de esa estética, que encontramos las respuestas… nos regalamos un rato de paz…

Darián Stavans.

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32. Los Silencios

Posted on January 15, 2011 with 1 comment

Abraham Stavans - Mi Padre

El reconocido psiquiatra y psicoanalista francés Jacques Lacan, conocido por los aportes teóricos que hiciera al psicoanálisis, basándose en una nueva lectura de Sigmund Freud que incorpora elementos del estructuralismo y de la lingüística estructural, formuló entre muchas otras cosas una tesis por la cual se le identifica: “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”. Con este concepto, Lacan pone al inconsciente en la imposibilidad de representar los objetos reales de manera absoluta en el lenguaje, por tanto entonces, el inconsciente se remite a lo “no-dicho” en el lenguaje.

Mucho pienso en ésta tesis cuando comparo el lenguaje (del que habla Lacan) con el lenguaje artístico, especialmente cuando me refiero y evoco la idea de lo “no-dicho” en la creación artística.

Lo viví desde chico con mi padre. Él es actor y director de teatro; compartí de cerca sus producciones teatrales; especialmente disfrutaba el proceso de ensayar la obra teatral hasta que tuviera la calidad suficiente para llegar al estreno. Mi padre siempre me decía: ¡Las pausas… los silencios antes de empezar un diálogo, un discurso, una escena, es lo que le da toda la fuerza dramática a ésta, todo el esplendor… los silencios son tan o más importantes que los diálogos entre los personajes…, hay que darles su dimensión exacta!.

En la danza, en la poesía, en la narrativa, etc., sucede prácticamente lo mismo, lo “no-dicho” cuenta tanto como lo dicho. Es una mezcla de realidades e irrealidades, de conceptos tangibles e imaginables, de reposo y movimiento, que en su conjunto plasman la lingüística propia del arte en cuestión.

De la misma manera el pintor hace lo suyo. Inicia por su parte más creativa, dibujando, trazando, y al hacerlo, marca el contorno de lo que va a representar y deja en blanco, en lo “no-dicho”, la expresión y el contenido.

Como músico siempre lo he tenido muy claro. Los silencios son la fuerza de las notas. El fraseo musical penetra de forma sensible y ahonda, cuando las cadencias musicales están bien logradas, y éstas se logran adecuadamente, cuando al inicio y al final de una frase musical, proporciona uno el tiempo determinado y suficiente para que el silencio promueva “su” discurso musical. Y es entonces, cuando el tejido armónico melódico vierte sus sonidos sutilmente, y el escucha los define y los reposa a través del silencio que los circunscribe. He ahí la ciencia de la comunicación musical y/o más allá, artística en lo general; lo “no-dicho” es el perímetro de lo dicho.

Desde el punto de vista psicoanalítico, lo “dicho” es lo primero, es la presencia, es la contundencia, es lo que platican las personas y con ello aportan su geografía interior, su mundo estructural, sus experiencias vivenciales y su camino existencial. Todo comienza (entre muchas otras cosas), continúa y concluye en descubrir, en ir palpando, sintiendo, empapelando lo “no-dicho”, ya que ahí se encuentra la riqueza oculta. Lo no narrado es la práctica del inconsciente, y por lo tanto, lo difícil de expresar. Lo “no-dicho” contiene las fórmulas, secretos, miedos, y demás material necesario para completar el rompecabezas de “la” forma, “del” lenguaje individual. Los silencios entonces equivalen a lo “no-dicho” es cierto, y como tal, contienen la magia y la virtud que nos hace falta, para cautelosamente dibujar la radiografía completa de nosotros mismos.

Como lo he planteado, los silencios remiten a lo “no-dicho”, y como tal, Jacques Lacan nos muestra un perfil majestuoso de nuestro mundo interior, de nuestro universo personal, tan individual como nuestro lenguaje culto y oculto.

Un silencio es más poderoso que mil palabras lo sabemos; entonces a que equivalen “Los Silencios …"?; es infinito, siempre y cuando transluzcan el sentir y el sentido de quien los manifieste. Lo “no-dicho” y sus silencios irán siempre de la mano dictándonos la pauta de las expresiones de cada paso que damos dentro de nuestra existencia.

Pongamos mucha atención en lo que no decimos, porque ahí está la clave, el secreto y la magia de todo lo que decimos…

Darián Stavans.

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31. La Ventana

Posted on January 7, 2011 with 0 comments

Leonardo Nierman

Un buen amigo mío, el reconocido pintor mexicano Leonardo Nierman, me invita a menudo a charlar a su casa. Es un gran artista y además un gran ser humano. Tiende a contar historias, anécdotas, cosas que le vienen a la mente según avanzamos en la charla, y siempre son inteligentes y simpáticas. Posee un gran sentido del humor, lo que hace que las pláticas sean muy agradables.

En una de las visitas, no recuerdo bien, creo que estábamos platicando acerca de las bondades que tiene la vida y las dificultades que a veces presenta; entonces entre frase y frase me dijo: ¡Hay que abrirle una ventana a la suerte!, se refería a comprar de vez en cuando (como suelen decir) un cachito de billete de lotería: ¡Si no lo compras, no abres la posibilidad a que suceda!.

Por otro lado, a mi esposa le gusta mucho mirar por la ventana. Suele sentarse (o también de pie) largo rato frente a ella y reflexionar, especialmente cuando necesita resolver algún dilema. Le gustan las ventanas grandes, y no precisamente las que evoquen un paisaje inspirador, sino más bien, si tiene la oportunidad de encontrar una ventana que deje ver el deambular urbano, el movimiento, gente que va y viene, mucho mejor.

Suelo reflexionar acerca del paralelismo que existe entre ambas experiencias, entre la frase de mi amigo Leonardo Nierman y las reflexiones de mi esposa frente a las ventanas, y llego a la conclusión que ambas hablan de lo mismo, es interesante observarlo. Las dos plantean la interacción personal con el mundo desconocido; la primera, dando la oportunidad que el azar enriquezca nuestras vidas personales y la segunda, a través de la reflexión sobre el quehacer ajeno, empapándose un poco de él y enriqueciéndo así nuestras experiencias propias.

Lo más interesante de ésta analogía, es atreverse a vivirla, romper nuestro cascarón y abrirnos al mundo ajeno, al mundo del otro. El ensimismarse de manera continua en nosotros mismos promueve la claustrofobia existencial, y me refiero con esto a repetir lo básicamente aprendido y no permitir la inclusión, sino la exclusión. Somos sí, lo que somos, pero somos también un “cachito” de los demás, y es ese cachito el que, como dice Leonardo Nierman, con suerte y pega, es decir, que pueda modificar aspectos (tal vez hasta hoy desconocidos) de nuestros quehaceres cotidianos. Mi esposa también plantea en su reflexión la inclusión de los demás en nuestras motivaciones propias, y de esa manera resolver dilemas personales a través de la observancia de los quehaceres ajenos y/o mundanos.

Es cierto que lo que nos mueve y lo que no nos mueve son las necesidades. Las que para uno son prioridades para el otro tal vez no tengan ninguna relevancia lo sabemos. Sin embargo, nunca nos dejan de atraer las necesidades y/o las no necesidades ajenas ya sea para criticarlas o para imitarlas, porque esto nos define. De cualquier forma creo que lo que va más allá es (como dicen por ahí… chicle y pega) darnos la oportunidad de encarnar de vez en vez las necesidades de los demás en las nuestras, ya sea por azar y/o por reflexión, y tal vez bajo esa óptica, nuestro espectro se abra, y al hacerlo, descubramos un abanico de posibilidades que estaban escondidas, enterradas, debajo, más por debajo… de lo que creíamos eran nuestras únicas verdades…

Darián Stavans.

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